
Lo cierto es que todos conocemos algunas pinceladas sobre psicosomática en esas expresiones en las que relacionamos la saturación laboral o emocional con carga muscular, dolores de cabeza o incluso insomnio. La psicosomática es mucho más que esto y comprende las múltiples relaciones del soma (cuerpo) y padecimientos con el origen psicológico, intelectual o emocional de ellas.
Poco a poco la psicosomática se va dando más en nuestro país, aunque no es aún reconocida como en otros, dado nuestra cultural y tradición de preferir ir numerosas veces al médico que indagar sobre la procedencia de esas dolencias. La medicina tiene un enfoque patológico, «nunca te sacan algo bueno«, por lo que hemos crecido en una cultura la cual la solución siempre ha sido una pastilla o una operación quirúrgica lo que ha limitado la capacidad de mejora e incluso cura, además de vivir con ciertos dolores crónicos, roles y lastres (Enfermo, operado, en tratamiento crónico, etcétera). Ya más en la actualidad se han incorporado ciertas rutinas saludables tales como hacer deporte o llevar una dieta equilibrada para mejorar nuestra salud, pero lo cierto es que nada de esto hará que la persona sea feliz o completamente sana si lo que falla es su autoestima o sentirse reconocido en su entorno.
En esta linea, lo que la psicosomática trata no es curar ciertas patologías, si no analizar el origen psicológico de esas dolencias para solventar a nivel emocional lo que nos esta generando esos síntomas físicos, como señal de que algo no va del todo bien. De esta manera, reducir esos dolores, consumo de fármacos, y con ello llevar realmente una vida saludable donde no se ponen parches y se escucha la conexión mente-cuerpo.
Nuestra cultura subordina el cuerpo al cerebro y a los dictados de la razón. Con frecuencia nos enseña a no hacer caso del cansancio, del hambre, de la incomodidad o de nuestra necesidad de atención y cariño.
Christiane Northrup
He conocido numerosos casos de personas con auto-diagnósticos y sin ningún tipo de prueba médica previa. Alergias, intolerancias alimentarias, dermatitis atópicas y «será un virus» son los que lideran el ranking, seguido de distintos tipos de insomnio, diarreas, vómitos, migrañas… «Pero, ¿Porqué ahora? Si yo soy una persona que siempre ha estado sana y que nunca he tenido nada«, se preguntan. La psicosomática da lugar a la vinculación de alergias con estados de agresividad u hostilidad relacionados con una persona o una situación la cual no se tolera. Es la resistencia, la manera de decir no. Por otra parte, las intolerancias alimentarias se vinculan a la falta de asimilación que conlleva un cambio emocional y finalmente, las reacciones de la piel son vinculadas con miedos, angustias y problemas de comunicación.
Realmente la psicosomática es increíblemente amplia y abarca esas profundidades en las que hemos preferido no indagar, dejar para otro momento e incluso olvida, cuando no tenemos esa capacidad.
Si quieres conocer más sobre este interesante tema y trabajar sobre ello, no dudes en contactar conmigo.
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