Vuelta de vacaciones

¿A quiénes no nos ha acompañado alguna vez un resfriado, una gastroenteritis, una reacción alérgica extraña, una migraña o una infección durante nuestras vacaciones? Desarrollar alguna patología en estos periodos en los que desconectamos de nuestras mayores ocupaciones o estresores como son el trabajo, el estudio o el entorno social, es cada vez más común. A continuación, vamos a ver la razón de que esto se produzca desde un enfoque psicosomático.
Cuando se interrumpe el ritmo de vida en el que no nos permitimos el descanso y la reflexión necesaria, el cuerpo lo interpreta como una oportunidad para enfermar. Nuestro organismo estaría expresando y exteriorizando lo que se ha reprimido en momentos de estrés, tensión o preocupación.
La sensación de un malestar físico da lugar, por tanto, a la manifestación de emociones de las que no somos del todo conscientes.
Estas dolencias se desarrollan en las distintas partes del cuerpo que tenemos más delicadas, haciendo que el problema sea visible y manifiesto con más rapidez. Pongamos como ejemplo una persona con tendencia a las alergias estacionales la cual será más propensa a una irritación o alergia al sol en sus vacaciones de verano. En este caso, esta persona tendría debilitada su piel (su dermis) lo que, en psicosomática, se relaciona a nivel orgánico con pulmón y riñón, así como, a nivel emocional, con el afecto, amor o contacto físico que no tenemos y necesitamos. La piel es nuestra capa protectora con el exterior, la que nos da una individualidad, además de ser la que posee nuestros receptores táctiles para sentir a otras personas. Sentimientos de amenaza, autoprotección excesiva o lucha de poderes en algunos de los ámbitos de nuestra vida podrían estar causando esta reacción psicosomática.
Por otro lado, otras dolencias comunes y relacionadas con la vuelta al trabajo o estudios serían problemas digestivos como acidez, malas digestiones o dolores de estómago. El aparato digestivo manifiesta aquello que no podemos digerir, tragar o asimilar, aquello que pensamos constantemente y para lo que no sabemos encontrar una solución.
También son frecuentes los dolores de espalda localizados en la zona lumbar que se asocian al repentino cambio de temperatura en otoño y hábitos no muy saludables de la vuelta a la rutina. Se asocian con las inseguridades materiales como dinero, trabajo y bienes, así como inseguridades afectivas.
Normalmente, combatimos estas afecciones con fármacos o tratamientos que nos sirven como alivio temporal, subestimando la memoria que tiene nuestro cuerpo sobre su propio historial médico y mental. Por ello, es importante tomar otra serie de alternativas que nos hagan entender, interpretar y cuidar nuestro cuerpo para prevenir este tipo de manifestaciones psicosomáticas.
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