
Nuestros pensamientos tienen la forma y estructura de nuestra lengua o idioma y sirven para comunicarnos tanto con nosotros mismo como con otras personas. Pues bien, la manera de hablarnos y comunicarnos con los demás refleja cómo nos vemos y sentimos, lo que tiene repercusiones en nuestras actitudes y comportamientos ante diversas situaciones.
Como ejemplo, no es lo mismo decirnos “Soy una persona enferma” que “Tengo esta enfermedad”. Cuando ubicamos esa enfermedad a modo de identidad o rasgos (Yo soy así) esta nos sirve como lastre, incapacidad o excusa para describirnos, comportarnos o pensar sobre nosotros mismos. Nos sentimos víctimas de lo que nos pasa pero además le damos un lugar que nos limita a la hora de desarrollarnos. Sin embargo, cuando usamos el verbo “tener” nos hace sentir que es algo externo que no nos caracteriza, que quizás sea temporal y que es un estado (No siempre tengo alergia) el cual podemos controlar.
Saber cómo somos es la llave maestra para entender lo que nos pasa por dentro y aprender a manejarnos por fuera.
EDUARDO PUNSET
No solo utilizamos estas duras expresiones para hablar de enfermedades, sino que también las utilizadas en nuestra vida cotidiana donde, damos a entender que es imposible cambiar ciertos aspectos de nosotros. “Soy torpe” “Me considero mala persona” son sentencias que nos decimos y que delatan la carencia de amor propio . ¿Qué se va a esperar de una persona torpe o que se considera mala persona?
En otras situaciones incluso ponemos palabras a los pensamientos de los demás para infravalorarnos a través de la inferencia. “Pensarás que soy tonto” es otra manera de hablarnos la cual muestra nuestra baja autoestima y crea valoraciones negativas. (Si me dices que piense así, lo haré)
Las consecuencias que pueden tener este tipo de expresiones en nuestro entorno social, laboral o mundo interior se traducen en falta de reconocimiento, inseguridad, desconfianza o deslealtad, entre otras.
Debemos de cambiar la forma en la que nos tratamos para así sentirnos más capacitados, preparados y cuidados por nosotros mismo. Cuando esto es así, a su vez nuestro contexto cambia, se adapta y nos valora por cómo somos que no por pena o por necesitar ayuda, lo cual convierte la relación en tóxica.
¿Hablamos?
Consultas
Accede a nuestros variados servicio que ponemos a tu disposición.
Contacto
tamarasanjose.psicologia@gmail.com
(34) 609.189.314
Avenida Europa, 101C. Sevilla
