
Multitud de personas que acuden a consulta y que muestran su humildad en estas sesiones confiesan tener personas a su alrededor, normalmente seres queridos, quienes están atravesando o incluso viven a diario con situaciones psicológicas difíciles. Esto es algo muy curioso porque cuando los pacientes están empezando a vivir mejor mediante su terapia, a entender una relación sana y lo que ello conlleva, se percatan con mayor claridad y consciencia del malestar psicológico y las consecuencias de este.
Por ello, muchos personas quieren aprender a cómo aconsejar, decir o ayudar a los demás en este difícil pero bonito camino. Si estás leyendo esto quizás te encuentres en la misma situación que estas personas, por lo que ahí van unas indicaciones para que esta recomendación sea a través de una comunicación más sana:
- Ponte como ejemplo: Una de las mejores maneras de aprender que tenemos el ser humano es a través del ejemplo, lo que llamamos aprendizaje vicario. Si quieres acercar a tu ser querido a un proceso psicológico háblale del tuyo, háblale sobre cómo esto te ha ayudado a ti, sobre cómo eres capaz de sentir y gestionar las dinámicas de vida de manera muy distinta a cómo antes lo hacías. De esta manera, el otro no se sentirá juzgado, acorralado o atacado. ¡AVISO! Las personas que recomiendan a otras ir al psicólogo como amenaza, burla o sin haber vivido la experiencia tienen menor probabilidad de ser escuchadas.
- Muéstrale tu preocupación desde tu persona. No es lo mismo decir “Te veo mal” que “estoy preocupada por cómo te encuentras”. Por mucha confianza que haya ni es lo mismo ni surge el mismo efecto. Una vez más, estarías hablando desde tu persona, desde tus emociones, sin que el otro se sienta atacado o juzgado. Algo que nos une a todos es el idioma de las emociones y si lo hablas verás que es una comunicación mucho más cercana y válida.
- Respetar las decisiones y los tiempos de cada uno. Ser pesado o repetirlo cada vez que tengas oportunidad no ayuda ya que puede enfadar al otro y distanciarse de ti, principalmente porque no se vea preparado para dar el paso. Pero… ¿Y si venís juntos? ¿Y si le regalas una sesión online? ¿Y si esperas a que esa semilla de su fruto?
Espero que te hayan ayudado estas indicaciones. Si quieres comentarme tu caso en particular, no dudes en contactarme.
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