Su autorregulación emocional


La vida y su desarrollo se presenta cargada de retos para los que no siempre se tiene unas estrategias de actuación o conocimientos sobre cómo gestionar de una manera sana aquello que ocurre, ya sea en primera persona o para con los demás. Un reto importante es cuando nos convertimos en madre, padre o persona que cuida de otros. Esto supone un cambio de rol vital para lo que se debe desarrollar tanto estrategias individuales como con los niños.

A lo largo de nuestra vida no se nos enseña a educar nuestras emociones y aún menos las de nuestros hijos, por lo que tendemos a repetir los patrones que hemos aprendido y que, lo más seguro, no son los mejores para trasmitir y lograr una buena autorregulación emocional en los niños.

Como ya he hablado en alguna ocasión, el desarrollo del bebe en un entorno seguro, así como el vínculo que tenga con sus cuidadores es primordial para su autorregulación emocional. Si el bebé llora es porque tiene una necesidad. Si esta no es escuchada por sus cuidadores, se sentirá indefenso, le costará calmarse y desconfiará de sus figuras paternas.

Una vez el bebe vaya creciendo y adquiera un lenguaje, nuestra comunicación se tiene que adaptar a sus recursos:  a través del juego, con un vocabulario fácil, sencillo e incluso teatralizado, el cual se pueda utilizar para poner en palabras sus emociones. Por ejemplo, nuestro hijo se encuentra jugando y, de repente, empieza a tirar las piezas del juego mientras llora y grita. En este momento el cuidador debe de prestarle atención, preguntarle qué ha pasado, calmándole con su presencia y sus palabras. “Estabas jugando y algo te ha puesto nervioso y triste” este tipo de frases ayudan al niño a entender lo que le pasa y cómo se esta sintiendo. Frase como “No pasa nada” no ayudan a que el niño se autorregule porque le estamos diciendo algo con lo que él no se identifica. Si le está pasando algo y además lo incomoda.

Es necesario que el niño encuentre sus modos de tranquilizarse, primero con nuestra ayuda para que, posteriormente, el pueda hacerlo solo. Dibujar, contar una historia, coger algún objeto al que tiene afecto o hacer ejercicios de respiración o mindfulness son diversas maneras para volver a la calma.

Para concluir, existen otras técnicas y dinámicas las cuales utilizo para trabajar la reeducación de la inteligencia emocional en madres y padres así como la autorregulación con los más pequeños de la casa. Si quieres saber más sobre este tema, no dudes en contactarme.

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Publicado por Tamara San José

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